Por: Sofía Casablancas
Imágenes: Sam Austin

Cuando visitamos cualquier país por primera vez son muchas las preguntas que nos hacemos respecto a su cultura, su forma de vida, sus tradiciones, etc. Intentamos prepararnos para lo que veremos y, generalmente, planeamos a detalle las actividades que realizaremos, echamos un vistazo en la web y conseguimos un sinfín de información. Sin embargo, en el caso de la India es tanta la diversidad que los textos e imágenes jamás podrán igualar la experiencia.

Resumir en cortas líneas la historia del país es tarea complicada, debido a la dimensión, tamaño y topografía de la región, es por ello que generalizar se torna difícil en una tierra donde se hablan 18 idiomas oficiales y cientos de dialectos, y donde el lenguaje en sí constituye una barrera natural entre una región y otra.

India hoy en día es un país en vías de desarrollo, y a pesar de los avances tecnológicos y la “occidentalización” del mundo moderno, los habitantes se mantienen atados a sus tradiciones milenarias. La religión y el ritual invaden casi todos los aspectos de la vida en la India, donde se fundaron cuatro de las grandes religiones del mundo: hinduismo, budismo, jainismo y sijismo, aspecto por el que la India se ha ganado- y con mucha razón- la reputación de ser una tierra espiritual. Y es que India es un mosaico muy diverso de pueblos e influencias, con una larga historia y una cultura increíble. El color forma parte de esa cultura y eso se refleja en la sociedad, en todas sus expresiones. Colores brillantes como el rojo, el azul y el oro tienen significados profundamente simbólicos en la cultura india. Para los habitantes de este país existe un amor por el color y cada uno tiene propiedades mágicas; pueden ser utilizados para asegurar la buena suerte y la salud.

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Es esta valoración por las cosas simples, esta atención a los detalles, que intriga a los viajeros, pues sin importar las condiciones de vida o las diferencias entre el mundo occidental y el oriental, la calidez con que la uno es recibido borra cualquier idea preconcebida. La India cautiva y enriquece, invita a volver y contagia sencillez y tranquilidad. Esta tierra transforma, motiva a una vida más humilde, más sincera. Es por ello que muchos turistas, artistas y personajes reconocidos se refugian en ella.

Tal es el caso de Octavio Paz, cuya relación con India estuvo marcada siempre por la pasión. Poemas como “Mutra”, libros como “El mono gramático” y capítulos enteros de sus obras nos muestran la importancia del país asiático en el autor. Y como él podríamos mencionar muchos más.

La India es sin lugar a dudas un país de contrastes y experiencias intensas, no es únicamente su cultura, arte o bellezas naturales sino su filosofía en general, su forma de ver la vida. India es un universo aparte, recomendable por sus lugares turísticos y sus famosos templos, pero más aún porque nuestro paso por ahí nos enriquecerá el alma y nos ayudará a comprender mejor el sentido de nuestra existencia.