Por: Martín Sanguinetti
Imagen: Robert McLay

Lo bello de un lugar son las sorpresas que nos revela. Un conjunto de meticulosos y detallados espacios que, a su debido tiempo, van abriendo sus puertas y en un abanico de sonrisas deslumbran nuestros deseos. San Francisco es una metrópolis que va más allá de un simple pulso de energía; va más allá de la palabra respeto y comprensión. La mejor forma en que puedo describir este particular destino es la capacidad que tiene para construir una gran cantidad de anécdotas.

Ubicado en la costa oeste de Estados Unidos, esta ciudad de 837.442 habitantes ha logrado transformarse en único centro tecnológico, de moda y liberalismo. No solo es la capital de los derechos igualitarios gracias a Harvey Milk, además ha sido vecina de grandes cunas tecnológicas como Apple y Google, entre otras.

El ícono por excelencia es el Golden Gate Bridge, uno de los puentes más famosos de la historia por la longitud e inversión de capital que tuvo al momento de su construcción. Un dato curioso es que su nombre proviene de Constantinopla o Puerta Dorada, un territorio que comunicaba a la vieja Europa con la milenaria Asia.

Uno de los puntos de encuentro más célebres y reconocidos es el Castro Street. Aquí, el barrio gay despliega una infinidad de cafés, restaurantes, locales de tendencias, sex shops y discos para todos los gustos. Lo hermoso de sus calles es ver cómo, en perfecta armonía, una diversidad de géneros caminan sin temor a ser agredidos por lo que son. Familias de dos padres, de dos madres, un padre y una madre son sólo una parte de su mágica escenografía de pequeñas mansiones estilo victoriano: colores claros y detalles dorados.

Si uno camina sobre la 19th Street en dirección a Church Street se encontrará con uno de los parques públicos más impresionantes, el Dolores Park. Ubicado sobre una colina, las increíbles vistas a la ciudad alimentan el alma de sus visitantes y durante los fines de semana uno queda en total asombro por su despliegue de actividades. Entre picnics familiares, fiestas house al aire libre, nudistas caminando por sus alrededores y parejas de todas variedades otorgan vida a una original orquesta de estilos e historias.
Una de las principales arterias que atraviesan la mayor parte de sus barrios es el Market Street. Al caminar sobre su pavimento la ciudad se transforma en una jungla de concreto y en las conquistas de su belle époque los gustos son satisfechos por sus grandes tiendas. Entre marquesinas de Armani y liquidaciones de productos de primera marca en Marshalls, cada comprador encuentra todo aquello que deseó.

Pero las conquistas van más allá de lo que uno puede comprar en breves segundos con su tarjeta de crédito; los triunfos se nutren de aquellos momentos irrepetibles.

El Fisherman’s Wharf es uno de los barrios que permite revelar aquella sutil melancolía de los años dorados. En este lugar uno logra extrapolarse a los años 30 y vivir en color los detalles de su época. Imagínate por dos segundos una publicidad de aquella época en la cual grandes letreros iluminados con bombitas de luz trataban de seducir a cada uno de sus transeúntes; eso es lo que uno observa cuando se para enfrente de la heladería Ghirardelli. Un complejo en el que se puede saborear el placer de aquellas pasiones por dulces gustos, pero además es un punto de encuentro para una de las estructuras más anecdóticas, la cárcel Alcatraz. Esta prisión, construida en 1847 sobre una isla enfrente del puerto de San Francisco, fue hogar de grandes leyendas de escape y terribles historias de mafias. Si uno desea visitarlo se recomienda sacar el ticket con antelación a través de su página web.

Para aquellos que desean disfrutar una fiesta única, el Pride Week (o Semana del Orgullo) ofrece una variedad de opciones. La ciudad se cubre en una infinidad de banderas con los colores del arcoíris y todos se encuentran invitados para su celebración. La fecha más relevante es cuando se realiza el principal desfile sobre Market Street y es en este espacio que se conmemora con una gran felicidad lo que fue y lo que es la lucha por los derechos gays.

San Francisco abre sus puertas para entender lo que significan los valores del respeto y la diversidad. Logra sorprender a sus visitantes en su constante reinvención sin dejar a un lado su historia al enseñarles los verdaderos significados del sacrificio e igualdad. Sin duda, conocer San Francisco es conocer a un ser que no dejará de cuidarte y sorprenderte.

Datos útiles:

La mejor forma para trasladarse en la ciudad es a través del BART o en los famosos tranvías de la época de los años 30, 40 y 50. Su medio de transporte público te llevará a cada lugar que deseas visitar.
¿Dónde quedarse? El Intercontinental Hotel, ubicado a pocos metros del Market Street y a 30 minutos del Aeropuerto Internacional de San Francisco ofrece un servicio de fitness disponible las 24 horas, piscina y cuartos con exclusivas vistas de la ciudad. Habitaciones dobles con vista a partir de U. S $332, sin impuestos y por noche (tarifa para el mes de Marzo 2015. Precio sujeto a disponibilidad y variaciones).