Por: Martín Sanguinetti
Imagen: Ishan

Existe un espacio en este mundo en que el agua es tan cristalina como la que corre por una manantial. Un lugar en el que exóticos peces de tonalidades aguamarina danzan en un mar tan claro que parece como si alcanzaras el cielo.

Un gran rompecabezas con 1200 islas de coral. Aquí, Maldivas logra sorprender a cada invitado con sus vistas paradisíacas y encuentros inesperados. Su capital, Malé, es la más poblada de la República, tiene alrededor de 100,000 habitantes y el turismo es uno de los principales ingresos de su economía.

Recuerdo haber llegado muy temprano al Aeropuerto Internacional de Maldivas y sentir una cálida brisa con un dulce aroma a especias que logró remover cualquier sensación de jet-lag y fatiga del largo recorrido en avión. Mi pareja sonriente, observaba aquel paraíso, y como un nene cautivado por su primer amor de secundaria, me miró como afirmando que estábamos en el lugar indicado.

A pesar de que eran las primeras horas de la mañana nos subimos con ansias al pequeño bote que nos llevaba a nuestro descanso y como en una escena cliché de una película americana, el amanecer comenzó su obra. Los pequeños rayos del sol iluminaban una infinita extensión de gamas de colores, entre ellos trazos de azules entremezclados con un blanco tan puro que se hacía difícil no caer ante la admiración de lo que la misma madre naturaleza nos estaba revelando.

Al bajarnos de nuestro pequeño taxi-bote hicimos el check-in y nos dirigimos a nuestro cuarto, pero no se trata de un cuarto cualquiera, la mayoría de los hoteles en esta zona ofrecen “villas” o “bungalós” acuáticos, ¿qué es esto?, son habitaciones, e incluso casas, construidas sobre el mar, las cuales se encuentran interconectadas con el lobby y las facilidades de las instalaciones a través de puentes o decks. Es una experiencia un tanto irreal al estar en la cama con tu enamorado y que debajo de ti naden pequeños peces del catálogo de National Geographic.

Luego de haber descansado y no salir del cuarto durante nuestro primer día, decidimos recorrer la isla. Es increíble pensar la cantidad de opciones que uno puede encontrar más allá de las actividades privadas a nivel indoor. Uno puede elegir desde aventurarse en un acqua safari por el arrecife de coral hasta hacer un picnic en una isla totalmente privada, e incluso agasajarse con un tratamiento de masaje tailandés en el spa.

Ishan @seefromthesky

Recuerdo haber estado en nuestra terraza mirando el horizonte mientras que el sol lograba reposar en su descanso y en aquel preciso momento donde los primeros violetas de la noche empezaron a surgir, mi pareja me pidió en un tono tímido que me vendara los ojos; tomé su mano y caminamos hacia el cuarto. Poco a poco el aroma de las velas logró envolver mis ansias ante lo desconocido. Con movimientos muy sutiles logré abrir mis ojos y sin poder creer la realidad vi una mesa perfectamente preparada sólo para nosotros dos. Las noches de Maldivas logran despertar pasiones tan puras que parece ser que la imaginación supera los límites de la creatividad…

Al día siguiente por la tarde, decidimos conocer la carta cultural, el “Hukuru Miskiiy”. Se trata de una magnifica mezquita construida en los años 50 por el Sultán Ibrahim Iskandhar I. Su superficie externa se encuentra decorada por rocas de corales, mientras que su interior alberga una exclusiva ornamentación de columnas de madera talladas a mano. El mercado local, ubicado a metros de la Universidad Nacional de Maldivas, ofrece a sus visitantes pequeñas obras de arte talladas a mano a partir de rocas de coral. No, no son esos souvenirs que no tienen gracia alguna para colocarlos en la repisa del living, ¡todo lo contrario!

Maldivas no sólo logra conquistar aquellas pasiones adormitadas por el paso de la rutina y monotonía, también permite encontrar aquel espacio para admirar lo que la madre naturaleza nos regala. El paraíso en la tierra realmente existe, sólo depende de que abras los ojos y disfrutes de lo que nos brinda.

Datos útiles

Tip: En la llegada al Aeropuerto Internacional de Maldivas se le recuerda a los turistas que está terminantemente prohibido el ingreso de bebidas alcohólicas, material pornográfico, juguetes sexuales y estupefacientes, de lo contario éstos serán confiscados por personal aeroportuario y no les serán devueltos.

¿Dónde quedarse? El “Holiday Inn Resort Kandooma”, continua a la isla donde se encuentra el Aeropuerto Internacional de Maldivas, ofrece una variedad de opciones en materia de comodidades que logran satisfacer las necesidades de cada uno de sus huéspedes, por ejemplo la habitación “Garden Villa” a partir de U$S229 más impuestos (tarifa para el mes de mayo 2014). Recuerda que este precio está sujeto a disponibilidad y variaciones, y esta opción puede incluir sólo desayuno, media pensión o si lo prefieres all inclusive.

Moneda: El rufiyaa a dólar americano tiene una conversión de U$S1–MVR 15.40